Por qué es tan importante dormir

El sueño regenera todo el cuerpo y las experiencias son procesadas. Por lo tanto, un sueño saludable es esencial y particularmente importante en los primeros meses.

Dormir es saludable y favorece el desarrollo del niño/a. Dormir durante el primer año es particularmente importante para el desarrollo del cerebro. Básicamente, existen 3 tipos diferentes de sueño: sueño activo (sueño REM), sueño tranquilo (sueño profundo) y otro tipo de sueño que describe la transición entre estas dos formas.

En los bebés es característico un cambio rápido entre el sueño activo y el sueño profundo. Durante el sueño activo, los bebés procesan lo que han aprendido durante el día. En esta fase pueden moverse o sonreír y hacer muecas, a menudo haciendo ruidos. La fase del sueño tranquilo sirve para el procesamiento de los recuerdos. En esta fase los bebés suelen estar muy relajados.

Como cada niño es diferente, el comportamiento de sueño de los bebés también es muy diferente. Mientras que los recién nacidos duermen de 16 a 20 horas (especialmente en los primeros 3 meses), el ciclo del sueño se adapta más o menos lentamente al sueño nocturno predominante en los primeros 3 a 6 meses de vida.

La influencia positiva del sueño

Dormir no sólo es bueno y saludable, sino que tiene una influencia positiva en el desarrollo cognitivo, social y físico del niño. Si un niño duerme después de aprender algo nuevo, puede recordarlo mejor. También se fortalece el aprendizaje conductual, así como la capacidad de manejar los sentimientos y las percepciones. Sólo un bebé descansado es un bebé feliz. Los niños y bebés que han descansado generalmente tienen un temperamento más tranquilo. Para que el sistema inmunológico de un recién nacido se desarrolle plenamente, también es particularmente importante dormir tranquilo.